 |
|
|
|
|

Gilberto Gless:
Y
Anita Pastor,
inicia esta entrevista así ¿El Imitar es un arte?. A las
voces de espejo de Flavio y Lucho Navarro, entre los
maestros del género, desde hace unos seis años se suma la de
Gilberto Gless, quien en 1999 buscará su
internacionalización.
--¿Qué es lo original en la imitación?
--Desde chicos, todos imitamos, ya sea la moda, el corte de
pelo; al hablar, al caminar. Pero ya imitar en forma es una
combinación de muchos aspectos; implica vestir, bailar,
actuar... además de cantar. Para mí, es recordar a la gente
cuáles son los artistas más conocidos, los que llaman más la
atención, los que tienen más popularidad. Y puedes traer
muchos artistas al mismo tiempo, pero con un precio menor al
que te costaría una estrella de manera normal. Nunca acabo
de quedar contento con la manera en que imito y se te hace
vicio tratar de mejorar. Esto es una veta inagotable;
siempre salen nuevos cantantes, con nuevos ritmos, como el
rap. Hay tantas gamas de colores y sabores de voces y el
imitador se renueva en tanto los artistas se renuevan. Tal
es el caso de Luis Miguel o de Chente Fernández, por
ejemplo.
--¿Cómo está la competencia y la proyección de tus colegas?
--Varios son talentosísimos. Lo único que falta es que no se
queden ellos allá, atrasito. El problema para figurar en
esto es que necesitas el soporte de unos músicos
profesionales, de un equipo, pero eso es caro. El paso
difícil, como todo, es al principio, en la inversión. Debes
luchar igual que si tuvieras discos grabados. Un imitador
tiene que ir al extranjero a que lo vean, igual que un mago.
--Te sale magistral la imitación de Chente, de Julio
Iglesias, ¿ahora en qué estás, a quiénes imitas?
--Voy imitando a gente de varios países, para
diversificarme.
--Tu inicio fue vertiginoso. De repente algo pasó y como que
le bajaste el ritmo.
--Tuve que frenar porque estaba como saturando el mercado.
Iba de un programa otro y eso satura la imagen.
Afortunadamente siempre tenemos trabajo, ya sea en
palenques, en teatros. El éxito que tuvimos en Viña del Mar,
en Chile, abrió una serie de imitaciones como las de Diego
Torres, Sandro de América, etcétera. No quiero cansar a la
gente y por eso deseo renovarme, además de producir videos y
varios CD. Ahora me he fijado el reto de imitar a Sting, Nek,
Carlos Ponce, algunos de Estados Unidos. Eso sí, debe quedar
claro que la voz no te da para todo y, por ello, tienes que
estar estudiando las diferentes formas hasta que logres lo
importante: convencer a la gente.
--¿Y el momento de la nostalgia?
--En cada show hay algo de ella. Canto piezas de Enrique
Guzmán, Pedro Infante, Javier Solís, Jorge Negrete, además
de Tom Jones, Paul McCartney; a Carlos Gardel... muchos.
Aún no quiere decir en qué disquera va a grabar, "porque mi
representante no quiere", pero se presentará la noche de fin
de año en el Premier, con un espectáculo que promete será
divertido, con lo mejor de su repertorio, donde aventará un
gallo al cantar "y enmudeció el palenque cuando un girazo en
el redondel"; caminará como si se le hubiera quebrado el
cuadril, de lado, como lo hace Chente; Luismi no quedará en
el olvido, y mostrará sus dientes de mazorca, jalándose el
mechón, que sólo Dios sabe por qué aún permanece en su lugar
Julio Iglesias se reirá como bobo (dicho sea con el debido
respeto).
Imitar, dice Gilberto, no es poder cantar parecido una o dos
canciones de determinado artista. Hay espontáneos muy
buenos, pero este trabajo requiere de disciplina; "aunque
sea de comedia, debes tomarla muy en serio".
Para Gless todos los artistas necesitan nuevas opciones de
trabajo y por ello es muy oportuno que Tv Azteca abra los
domingos un espacio similar al desaparecido Siempre en
domingo, de Televisa. Espera que Jorge Ortiz de Pinedo en
breve tenga un espacio que dé oportunidad a tanto talento
que hay en la comicidad mexicana. "Hace falta ese espacio,
en cualquier horario que nos pongan".
--¿Han criticado tu trabajo?
--Hay gente a la que a veces no le gusta cómo se imitó una
canción, pero a otros sí. Tal es el caso de lo que hago con
la forma de cantar de Juan Gabriel. Pero hay un esfuerzo. He
hecho shows de tres horas porque la gente no me deja ir.
Podría hacer más imitaciones, pero a veces la garganta no da
para más.
--¿A través de la imitación se te ha facilitado acercarte a
las mujeres?
--Este trabajo es muy alcahuete. Pero soy muy tranquilón.
--¿Pero sí te gustan las mujeres?
--¡Cómo no, maestro! ¡El hecho de que haya almorzado no
quiere decir que no pueda ver el menú! Se sufre mucho.
Porque tienes tu esposa, tus hijos, y te dices:tranquilo.
Cualquier factor que te mueva el tapete puede cambiar tu
vida. Claro, cuando vas de gira hay días en que los
extrañas. Los hijos requieren del papá y no quiero que un
día me digan "tío".
--¿Imitas a los políticos?
--Esos no me gustan ni me salen.
Gracias Gilberto por tu entrevista. Anita Pastor |